Theo Michael

Intestino de poliuretano
Del 14 de Febrero al 26 de Abril, 2026

Museo de la Ciudad de Querétaro, Qro., México


Texto por Gaby Cepeda


Un espíritu desobediente habita la práctica artística de Theo Michael. Se rehúsa a ser categorizada, a someterse a un género, un medio, un mercado. Es definible sólo como una que está en constante deriva, alejándose siempre de las categorías predeterminadas, una lógica que es inmanente también a las obras mismas.

En esa misma vena, que le rehúye al más de lo mismo, en el tiempo que pasó en la Fundación Op.cit., Michael se dedicó a hacer sus primeras pinturas murales, fiel a su inconstancia, son efímeras –se despegan como stickers gigantes al final– y se realizaron con pintura Comex de la que se usa para pintar muros. Representan una abstracción, no por eso menos absurda, de los intereses y obsesiones que hasta ahora le han dado forma a su práctica: la ideal del colapso, empírico, la eventual desintegración de la sociedad y de las instituciones que aún le dan algo de forma; pero de forma más amplia, el colapso de las jerarquías, de una cultura sobre la otra, de un tipo de humano sobre otro, de los animales sobre los humanos, entre otros. La pieza más grande es algo así como un mapeo de los inauditos ires y venires de nuestro presente conspiranoico: por aquí una molécula siendo alterada, junto a una pipa de crack, junto a los ennegrecidos pulmones de nuestro planeta; por allá… unos intestinos vueltos serpiente, todo bañado por lluvia tóxica y rodeado de diferentes tipos de armas.

La imagen está rodeada de ejercicios más pequeños, enmarcados como los paneles de una historieta: un paisaje urbano y nocturno, con la luna reflejándose en uno de esos ríos que cortan en dos sólo a las ciudades más europeas; una vista aérea de una peña rocosa, inundada por un poquito de mar; una escena oceánica delicadamente pintada, de una piedra color ladrillo y los moluscos que viven sobre ella, espejeándose en la superficie del agua mientras una mantarraya nada por debajo. El colapso es entonces sólo una escena de muchas posibles en el universo de Michael; un fin posible, pero no el único. El apocalipsis ya alcanzó a muchísimos pueblos y seres en el mundo, a través de toda la historia y antes de ella también. Esta perspectiva se hace eco en la otra gran pieza que Michael realizó: un cielo opaco y café rojizo en el que pulula el caos, con masas orgánicas que parecen estar cayendo de él mientras diluvia. El sol naranja y las piedras del fondo hacen que la escena se asemeje a un cataclismo ante histórico, quizás la noche en que los dinosaurios se vaporizaron, pero abajo, en el agua, hay patos y cisnes nadando como si nada, uno de ellos mira molesto a un intruso humano, sólo su frente manchada de pintura y sus torpes deditos se asoman sobre la marea; hay un edificio moderno y feo justo en la orilla.

Quizás esté mal ofrecer estas triviales interpretaciones del trabajo de Michael, cuando es claro que para él, el ejercicio de cernir las imágenes a través del lenguaje tiene siempre el exiguo resultado de generar modos de comunicación que se sienten tiesos e incompletos. Es como que siempre estamos intentando simplificarlo todo, deshacernos de todo defecto o contradicción. Michael siempre está intentando regresarlos a donde pertenecen, obstaculizando la narrativa antes de que tenga la oportunidad de instrumentalizar: está bien vandalizar el pasado, el presente, no tenemos ni idea de qué es lo que realmente pasó antes, no tenemos idea de que es lo que pasa ahora.

Mientras tanto, Michael sigue en su camino —o más bien sigue esquivándolo y bifurcándolo, anticipando un futuro en el que la unicidad, lo categorizable y las identidades fijas, reconocibles y marketizables, finalmente se vuelvan obsoletas.



Theo Michael nació en Panorama, Grecia en 1978. Es un artista interdisciplinario con nacionalidades griega, británica y mexicana. Su trabajo ha sido descrito por otros artistas como "antropología ebria". Los dibujos, esculturas y mosaicos de Michael utilizan referencias arqueológicas, de ciencia ficción y de historia natural para participar en un ejercicio de construcción de mundos alternativos, donde las fronteras y jerarquías entre culturas y especies han colapsado. A través de un lenguaje visual idiosincrásico, Michael construye reinos inmersivos y cuasi ficticios, invitando al espectador a navegar por espacios en los que lo familiar y lo fantástico coexisten y se entrecruzan. Recientemente ha presentado exposiciones individuales en la Galería George Benias, Guadalajara 90210, Expositivo, Casa del Lago UNAM y Galerie Vallois, entre otras, y ha participado en exposiciones colectivas en el Salón ACME, Proyectos Multipropósito, L.A. Beast Gallery, Museo Anahuacalli, Pequod Co. y MASA Galería. Theo Michael es licenciado en Bellas Artes por la Universidad Aristóteles, GR, y tiene un máster en Bellas Artes por el Wimbledon College of Art, Reino Unido.

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